lunes, 7 de marzo de 2011

Buenos aires, sexo en Nueva... Numancia y made in China

A veces dos horas y media no dan para nada, apenas para echar una siestecia o matar el tiempo viendo como se pegan en la tele, pero otras veces, dos horas y media dan para mucho. Ha sido el caso de la clase de hoy. Ejercicios en colchoneta y cuidados en el primer mes del bebé. Vayamos por partes.

Nada más llegar a clase he preguntado por una compañera a la que hace un par de semanas que no veo. La última vez, estaba de 40 semanas, y recuerdo cómo dejaba descansar su enorme barriga sobre la silla. Hoy nos ha comentado otra de las compañeras que había dado a luz en casa. Parece ser que empezó con contracciones, se dio una ducha para irse al hospital, y al salir de la ducha notó que su nena asomaba estrepitosamente por su entrepierna.

Una llamada al 112 sirvió para que su marido se convirtiera gracias al gran descubrimiento de Bell en matrona improvisada. Casi 4 kilos de chiquilla y ninguna complicación. A mí se me han puesto los pelos como escarpias, y a Jose los güevos de corbata de imaginar una situación parecida. Pero no deja de ser alentador que ocurran cosas así. Estos dias he visto en la caja tonta en varias ocasiones, el caso de una señora que ha dado a luz en su propio coche mientras iba camino del hospital. Suerte que un ginecólogo les acompañara, pero produce escalofrios ver esa imagen que el padre de la criatura grababa mientras su señora se retorcia de dolor en el asiento trasero de un turismo. Entre salir corriendo por la otra puerta y grabar un video con el móvil hay un término medio.

Al rato nos ha contado la matrona que otra de las compañeras ha dado a luz sin epidural a pesar de ser un parto inducido y  sobre una silla de parto, que es lo más parecido a un orinal, y que todo había salido a pedir de boca., Estas cosas animan mucho, especialmente hoy, que te tenido algo parecido a un ataque de pánico. Vamos "cayendo" como moscas ¿quién será la próxima?

Noto que nos miramos de reojo, nos vemos más gordas, más torpes, más lentas... pero a pesar de la ilusión y las ganas de ver a nuestros bebés, no veo que ninguna tenga prisa porque llegue el momeno.

Una vez compartidos estos "ecos de sociedad", nos hemos descalzado y hemos empezado a hacer ejercicios sobre la colchoneta. Esta vez, no he tenido que compartirla con nadie. Y Jose tampoco, faltaría más.

Al simular un pujo, expulsando todo el aire y ejerciendo presión sobre el abdomen, a una de las compañeras se le ha escapado un enorme pedo-carambola. Un pedo de esos que nacen con cierta timidez para acabar haciendo una pirueta sonora digna de una partitura. Sólo cuando me he asegurado de que no hábía sido Jose es cuando se me ha escapado una carcajada. La pobre, como es natural, se ha puesto roja como un tomate, pero un tomate de los de antes, ahora se llevan más los verdes y los marrones, pero toda su cara era un tomate de pera. Ha pedido perdón, y la clase ha continuado como si nada, pero justo en ese momento he pensado "esto tengo que escribirlo en mi blog". Dicho y hecho.

A partir de ese momento, nada ha sido igual. Los siguientes minutos de pujos simulados y jadeos he estado más pendiente de contraer mi esfínter que de hacer lo que la matrona nos iba diciendo. Porque la tipa en cuestión se ha puesto roja, pero a mí me pasa y me pongo... de parto! Dios que vergüenza!

El ejercicio de los jadeos es tremendo. Yo siempre he pensado que eran más exagerados, algo quizás, más parecido a esos otros que produce la embestida de una buena polla en pleno fragor de la batalla, pero no. Estos jadeos que nos aconsejan en caso de necesidad, consisten en simular que absorvemos un spaguetti con la comisura de los labios, y vamos tragando poco a poco.. que también tiene su rollo y su morbo... pero no creo yo abierta de par en par sobre la cama del paritorio se me ocurra confundir las churras con las merinas y los spaguettis con un buen penne rigate.

Dice la matrona que lo hago muy bien. "Muy bien, chiqui, ahí, con un par de ovarios"... admito que lo de chiqui no me hace ni puta gracia, y menos aún notar cómo me hundía la uña de su dedo sobre la barriga, pero mola que te digan así, aunque sólo sea para animarte. En otro ejercicio, cuando hacíamos estiramientos de gato al más puro estilo Karmele, se me ha acercado y ha dicho en alto "qué dominio del cuerpo"... y claro, ahí ya me he sentido casi olímpica, a punto de imaginarme con una corona de laurel recibiendo medalla de oro... siempre he sido elástica y flexible, difícil de imaginar entre tanta lorza... pero es así.

Otro de los momentazos de la tarde, ha sido cuando una de las mamás ha preguntado, ya entrados en calor, si estando embarazada las bolas chinas son perjudiciales... la respuesta de Pilar, la matrona, no se ha hecho esperar: "mujer, ni perjudiciales ni beneficiosas, más que nada, porque la vagina se ensancha tanto que igual que te las pones se te caen"... Esto me ha tranquilzado bastante, la verdad, no porque tuviera pensado introducirme bolas, sino porque corrobora algo que vengo observando de un tiempo a esta parte...

He tenido la sensación que más que satisfacer su curiosidad, lo que quería era presumir de modern talking diciendo que se las había regalado su marido para San Valentín -que no he visto regalo menos romántico- ni veo necesidad de que lo cuente en mitad de una clase de preparación al parto, pero como hay gente para todo, ya el tema se ha animado, y otra nos ha ilustrado sobre anillos vibradores... tanto énfasis le ponían las dos al asunto que pareciera que se han quedado preñadas por obra y gracia de un hermoso dildo, ay que joderse... nunca mejor dicho...

Ha habido un momento que he tenido que sentarme en la colchoneta y beberme mi botellita de agua, porque entre la calefacción  a toda pastilla y el calentamiento global me estaba poniendo mala, pero mala de revuelta al borde de la naúsea, tanta gilipollez en tan poco tiempo no ha tardado en hacerme efecto... un beso de mi chico, casi siempre, produce el efecto deseado, y en esta ocasión, no iba a ser menos.

El resto de la clase, la ha impartido una enfermera de pediatría con un precioso bebé de plástico enseñándonos cómo se le cura el ombligo, la bilirrubina, de qué color deben ser las cacas y esas dudas típicas de los primeros dias... y al salir de clase, una maletita de regalo con muestras de cremas, un pañal y decenas de ofertas de suscripciones a revistas en las que el chulazo más mayor no pasa de los dos años... todo llegará... pero de momento, sigo siendo fiel al ¡Hola!

lunes, 28 de febrero de 2011

Marco en el Dia de Andalucia

Hoy, para celebrar el día de Andalucía, tenía cita por la mañana con el médico de familia, ecografía a primera hora de la tarde y clase del CPP de la que acabamos de llegar. Hubiera preferido estar en una caseta bebiendo rebujito y meneando las piernas al compás de unas sevillanas, pero como cada cual lo celebra como puede o quiere, yo lo he hecho despertándome a las 5 de la mañana con la muerte de Amparo Muñoz, desayunando un colacao y una magdalena mientras veía los trapitos de las celebrities en la red carpet de los Oscar - bendito sea el Señor qué hermosura de pechuga la de Pe aún embutida en ese vestido rojo tan parecido a esos que cuelgan de las perchas de plástico de las tiendas de los chinos- qué poco glamour, de lo que deduzco que tras su reciente maternidad, Pe se pasa el glamour por el arco del triunfo, vamos, por su santo coño.


Según salía de casa, un frio espantoso y un aire cruel me azotaba la cara, al momento ha empezado a llover, y apenas salía de la consulta un sol radiante e inesperado me ha devuelo las ganas de seguir mi paseo. De vuelta a casa con trapitos varios para mi niño chico, y siguiendo mi particular celebración andalucista me he comido por este orden un plátano de Canarias, una tapita de ensaladilla rusa y un postre de soja. Viva Andalucia.


A las 15'00 tenía cita con el ecógrafo, en este caso una señora más seca que las mimbres, que no ha abierto la boca más que para decirme "quítese las manos de la tripa". Conforme me las quitaba he tenido que hacer un esfuerzo tremendo por no darle una hostia, ganas no me han faltado, qué tia más siesa. Y al final de la exploración seguía sin decir nada. He logrado sacarle un "ya le informará su ginecólgo, es que todo está normal... pesa 2.200 y ya está colocado"


Dios, cuando he oído que ya estaba colocado he estado a punto de cagarme por la pata abajo... he respirado hondo, he buscado en mi madre una mirada tranquilizadora, y por suerte la he conseguido... pero sólo por un momento.


El papi no ha llegado a tiempo de entrar conmigo a la eco, de lo que casi me alegro, porque a buen seguro que le hubiera soltado una fresca a la siesa.


Otra vez de vuelta a casa, hinchados como pavos con esos 2200 gramos de carne en mis carnes, y al poco de hacer la digestión otra vez al ambulatorio a la clase de los lunes. Hoy tocaba "Partos complicados y una hora de ejercicio en colchoneta"


Pues bien, lo primero ha sido la colchoneta. No había para todos, así que mi marido que al principio se había sentado conmigo en mi colchoneta, se ha acomodado en una él solito, y la menda ha compartido colchoneta con el marido de otra embarazada dos colchonetas más allá de la mía/nuestra. Normal, lo que se dice normal no es. Ha tardado cerocoma en descalzarse, repantingarse y relajarse imaginando que estaba en Rock in Rio... y yo viéndomelas y deseándomelas para no tocar al marido de la otra, incapaz de relajarme ante semejante situación por más que haya hecho el intento de verme en mitad de una selva en plena tormenta.  Lo mejor de todo es que cuando le he dicho que cómo se había cogido la colchoneta para él solo en vez de dejármela a mí para no compartirla con el otro, y me dice "churri, si no pasa nada, como te has quedado ahi". ¡Tócate el coño mariamanuela!


Ejercicios a cuatro patas, rotación de pies, estiramiento de cuello, brazos, piernas "joder cariño, si parece que estamos en un entrenamiento"... qué obsesión tiene este hombre mío con el fútbol!


Después de la práctica, la espantosa teoría de un parto complicado, tan espantosa, que paso de recordarlo... prefiero quedarme con la idea de que mi niño está bien colocadito y crece dentro de la normalidad... ¿se puede pedir más?

martes, 22 de febrero de 2011

Una de tantas...

Según el programa del curso de preparación al parto, la clase de ayer consistía en una visita al hospital. Ya son ganas de ir de visita. A mi me gusta ir de visita a casa de mis primas, al Museo del Jamón, al H&M de Gran Via... pero no, tenía que ser al hospital. Dejamos el coche en el parking privado del hospital público, manda cojones, que como la primera hora es gratis, parece que engancha, y total, pensé, por una hora más nos evitamos complicaciones y tampoco será para tanto.

Al llegar, el hall era lo más parecido a una quedada de barrigas a punto de caramelo, con maridos con cara de "quécoñohagoyoaquí" y señóras con caras de "medanganasdequedarme", tan diferentes siempre la actitud de ellos frente a la nuestra.

Nos recibieron tres matronas y una auxiliar de enfermería con cara de pocos amigos, no se hizo esperar la reacción de Jose "la de amarillo no me gusta, mira que cara de mala follá tiene la tia"... y justo en ese momento, pensé que basta que algo no te guste para que te toque... ya se verá.

Nos pusieron un interminable PPS con fotos desde todos los ángulos imagibales de la vista aérea del hospi, los paritorios, el equipo médico, una bola con cuernos, una liana de goma... a veces parecía un spot de Imaginarium... pero para imaginación la mía, que ya me veía tumbada en esa cama dale que te pego a los empujones loca por ver la cara de mi niño...

Después de casi dos horas de exposición y turno de preguntas, nos invitaron a subir a la planta de obstetricia a ver los cacareados paritorios.

- Jose, como sólo vamos a subir las chicas, vete a dar una vuelta al coche. Y así se quedó la cosa.

Nos llevaron en comandita a urgencias, y de ahí a recorrer las salas, y de ahí a una de las habitaciones que ocuparemos todas y cada una de nosotras. Dos chavalas, no tan chavalas se marearon.Supongo que del calor, porque la verdad es que la sala de parto en cuestión no es tan diferente de una habitación de planta, pero el calor era insoportable. Puede que también influyera algo el hecho de que nos metieran a 20 mujeres con nuestros respectivos bombos en un espacio no demasiado amplio. Desdramatizan bastante el parto, no en vano son profesionales del asunto, pero no consiguen quitar el miedo, que es lo que más me preocupa. Me veo capaz de soportar el dolor, epidural mediante o no, pero la asignatura pendiente de estos sanitarios es quitar el miedo, materia en la que conmigo suspenden.

Eran cerca de las 21'00 cuando concluyó la visita y  cada mochuela se disponía a correr en busca de su olivo. El mio, Jose, supuse que estaría esperándome en el coche. Por si acaso le llamé.

- ¿Dónde andas? Ya salgo..
- Estoy aquí abajo en la puerta principal
Y conforme abandonaba la conversación le vi a lo lejos
-¿Qué tal?
- Buah Jose, dos tias se han mareado..
- No jodas, ¿tanto acojona el paritorio ese?
- No, no, supongo que ha sido del calor, ufff.  es que no te imaginas qué calor hace ahí dentro..
- Pues no veas qué movida.. ¿tú has visto mi monederillo?
- ¿¿?? ¿¿¿qué monederillo???
- Joer, el blanco.. he ido al parking a pagar y no lo tengo...
- ¿No se te habrá caído en el salón de actos?
- No... si ya he mirado, iban a cerrar ya pero he entrado con una matrona y nada... bueno, se habían dejado una chaqueta.,.. menos mal que hemos entrado... así que viene Lolo...
- ¿Cómo que viene Lolo?
- Si, es que como no tenía para pagar el parking he llamado para que venga..
- Vamos a ver, ¿por qué coño no me has llamado a mi?
- Joder churri, es que como no te has cogido el bolso pensaba que no llevabas dinero...
- ... Pero que al final no viene Lolo, que vienen tu padre y tu hermano, que estaban por aquí cerca...
- Joder, ¿y por qué no has llamado también a tu..?
-¿Qué?
- Nada...A todo esto... ¿has mirado en el coche por si se te ha caido?
-Si, pero nada. lo he debido de perder por el hospital... porque lo llevaba en la cazadora
-¿No te lo habrás dejado en casa otra vez???
-Joder que no, si he visto que lo tenía en el bolsillo, cuando hemos dejado el coche he mirado a ver si tenía monedas sueltas para el parking... venga churri, no te enfades...

Volvíamos a casa en el coche, por cierto 7 euros del puto ticket de parking... y eso que la primera hora era gratis... y nada más llegar a casa... el puto "monederillo" estaba encima  la mesa..

- Joseeeeeeeeeeeeeeee
- ¿Qué pasa ahoraaaaaa?
- Nada hijo, no pasa nada... que me he casado con un hombre sin cabeza...
- ... Bueno, pero tengo corazón y te quiero como a nadie en este mundo. y a éste -señalándome la barriga- también..!

Marco, hijo mío... tienes un padre al que a veces mataría... pero va a ser el mejor padre del mundo!

martes, 1 de febrero de 2011

Ay dios mio!

De revolcones como los del último -y maravilloso- anuncio de Ikea vienen sensaciones como las que tengo ahora. Es difícil cuando se tiene una vida sexual más o menos activa situar en la memoria ese momento en el que se produjo el milagro, más aún cuando este coincidió con el Mundial de Fútbol, durante el cual no había macho que se preciara con ganas de celebrar la posibilidad de que España alzara la copa, como así fue.


Pero lo ponen aún más difícil los médicos, que agarran su rueda de cartón como quien consulta el oráculo, y juegan a adivinar la fecha de la última regla porque parecen fiarse muy poco de la fecha que tu recuerdas y más asombroso aún es que con el mismo cartoncillo circular intenten averiguar una posible fecha de parto. Yo advierto que mi intuición me dice que será entre el 8 y el 10 de abril, veremos quien gana la apuesta.


Conforme escribo siento como Marco campa a sus anchas por mis entrañas, es una sensación que me alucina, a veces incluso me inquieta.


Ayer estuvimos de nuevo en clase de preparación al parto, cuyo tema principal giró en torno a la familia. Esta vez no hubo ejercicios de relajación, ni falta que hizo, porque al entrar de los primeros, mi amor se encargó de colocar las sillas cerca del radiador y del poyete de una ventana que hizo las veces de pseudoalmohada para descanso y acomodo del padre de mi niño inquieto. Se notaba que estaba a gusto, si hasta hubo un momento en el que me miró, sonrió, y gesticuló es semiplayback: AL-BON-DI-GAS, con la cabeza más en las peloticas que habían quedado en la cazuela después de comer, que en el papeleo necesario para pedir plaza en una guardería.


Ayer, decía, la clase me recordó a las de catequesis, lo que viene siendo abrazafaroleo puro y duro... y a mí, cuando todo es tan guay me da por imaginarme que en mitad del discurso comeollas va a aparecer un hippy pollón con pantalones de campana y foulard morado guitarra en mano entonando "tomados de la mano de Jesús yo voy..." y fue exactamente lo que ocurrío. Me pasé todo el tiempo esperando que hiciera acto de aparición un sucedáneo urbano y arrabalero de Jesucristo Superstar, y ni que decir tiene, que me quedé con las ganas.


Es infumable que casi una veintena de preñadas dispuestas en semicírculo en sillas verdes como de colegio público digamos en voz alta sosteniendo una bola de plástico gigante en las manos, qué nos ha parecido la clase, como si de una terapia de alcohólicos anónimos se tratase, contando cual es el recuerdo que tienen del último lingotazo que se metieron p'al cuerpo.


La próxima clase trata de los síntomas que nos avisan de que llega el momento... qué llevar.. ¿y si ocurre en casa?.


Ay que ver lo que da de sí un ay dios mio!

miércoles, 19 de enero de 2011

El Chumipatra

Recuerdo y al ser de máxima importancia lo escribo para no olvidarlo, otra perla de la clase del otro día.
Parece ser, que la postura más beneficiosa para el crecimiento del bebé es estar tumbada sobre el costado izquierdo, rollo Cleopatra. Deber ser instintivo, porque es la postura en la que mejor me encuentro, pero el hecho de asemejar la posición con la de la Reina del Nilo, me hace caer en la cuenta, de que me urge comprarme una peluca negra con flequillo corto y radical, y pintarme unos rabos de pokera sobre el párpado inferior para no hacer el ridículo cuando me hago un "chumipatra", que a mí me gusta estar digna aunque sea tirada sobre el sofá o esa chaise-longue roja de reciente adquisición que nos trae a mal vivir.

Que se prepare mi Marco Antonio (padre), porque me temo que mi primer antojo va a ser un baño en leche de burra... a ver cómo se lo monta, porque teniendo plato de ducha va a ser complicado... lo de la burra es más fácil, hay mucha suelta...

Voy a colocarme la túnica y los brazaletes, que quiero que mi Marco(hijo) campe a sus anchas por mis anchuras, y crezca lo suficiente, que es lo justo para que no tengan que darme un par de puntos, ay que dolor!

martes, 18 de enero de 2011

Al salir de clase

Ayer estuve en la segunda clase de preparación al parto. He de decir que antes de empezar era bastante reticente, me atemorizaba el hecho de verme rodeada de mujeres embarazadas desconocidas hablando de síntomas, ilusiones y las típicas fobias prenatales, pero me resultó la primera mejor de lo que esperaba, a pesar de que la matrona está chalada perdida, va de guay -que es mucho peor que ser guay- y todas las embarazadas, algunas con experiencia, preguntaban como si cada pregunta supusiera un boleto para el sorteo de una cesta de Navidad. A mi me da corte.

De la primera clase aprendí que los gases duelen mucho, que no se conoce ningún caso de cardiopatía durante el embarazo, y lo más importante, que los ardores se mitigan con un chupito de leche desnatada muy fria. Lástima que la leche me de asco. Y más a palo seco, porque con un poquito de colacao podría hacer un esfuerzo, pero sería peor el remedio que la enfermedad.

Hicimos unos ejercicios torpes y parece ser que muy efectivos para liberar gases, lo que viene siendo tirarse pedos, que parece que estando embarazada es algo muy habitual -lo de no poder hacerlo- aunque no es mi caso. A mi expulsar, de siempre, es algo que se me da de perlas. Qué cuadro las preñás y los preñaores cimbreando la cintura y ahuecando el culo por exigencias de la matrona.. qué manera de hacer el ridículo!

Ayer era el segundo día de clase, fui sola. Es una casualidad que amaneciera el pobre mío con un terrible dolor de talón... y un milagro que hoy se le haya quitado el dolor, la vida está llena de coincidencias. Y eso que se lo hubiera pasado pipa sólo de imaginar mi periné untadito de aceite de rosa mosqueta, que por lo visto es lo más de lo más. Ahora se estila eso, meterte los deditos hasta el infinito, pero no más allá, o que te los meta tu chico, bien impregnados del citado ungüento,  y masajear ligeramente hasta que penetre el aceite... parece ser va muy bien para el parto, ya que a fuerza de aceitarse el pomelo, este se vuelve más elástico y sedoso, lo que facilita la salida del bebé... vamos, lo más parecido a convertir la vagina en un tobogán!

También aprendimos a hacer esos ejercicios de Kegel, que consisten en contraer ciertos músculos para controlar las contracciones, y  en un futuro más lejano, para no tener que usar las compresas que anuncia Concha Velasco. Es fácil. Esencialmente consiste en imaginar que estás haciendo pis, y de repente alguien abre la puerta... ese es el ejemplo que nos puso la matrona... claro, que yo tuve que transformarlo ligeramente, porque para que a mí se me corte el chorro... no vale con que alguien abra la puerta del baño... ese alguien debe ser al menos de la talla de Chayanne... que yo me imagine que me muero si me ve con el culo en pompa haciendo en pis... y con las ingles sin depilar!!! Así me salió el ejercicio fantástico... se me contraía todo!

Ni que decir tiene, que el resto de la clase me lo pase contrayendo/relajando/contrayendo... me he hecho una experta kegeliana, aunque lo mejor estaba por llegar: nos enseñaron un masaje lumbar sencillo y eficaz como pocos. Y eso que a mí no me duele la espalda. Lo malo, que como no vino mi chico, fue una rubia con pinta de cajera del Dia la que me dio el masaje... suerte que no estuviera mascando chicle, se me habría quedado pegado en la espalda por mor de la postura.. Lo bueno... que me encantó! Me hubiera quedado toda la tarde con la cajera acechando sobre mi retaguardia y sus manos sobres mis lumbares, y no, no hubo ninguna connotación sexual a pesar de la cercanía, lo que si hay es mucha mente librepensadora y calenturienta interpretando palabras, ¿queda claro?

En las clases, también se dicen cosas que me gusta menos escuchar, y como no me gustan, aprovecho para ir al baño y hacer pis...que otra de las cosas que cuentan -y de la ya sabía por experiencia- es que al crecer el útero para albergar al bebé, se van aplastando, entre otros, la vejiga y el recto, lo que hace que nos pasemos la mitad del dia y de la noche en el baño, esperando que entre Chayanne para contraer la uretra como dios manda!

La próxima clase promete: Dolor-Control-Relajación ¿Analgesia?... ya os contaré...

martes, 30 de noviembre de 2010

Marco

En apenas cinco meses has pasado de ser un guisante a convertirte en pepinillo y de ahí a aguacacte... tu mami ha ido poniéndote nombres sólo de imaginar tu tamaño... y hoy, además de ver que has crecido considerablemente en las últimas semanas, ya con tus 400 gramos y 20 cm, y esa pistolilla entre las piernas, decididamente, no quedaba lugar para la imaginación: Marco

Mío, nuestro, chiquitito...

Cuando el médico nos ha preguntado si queríamos saber tu sexo, he llorado de emoción, porque desde que supe que andabas en algún lugar de mi cuerpo, quise que fueras como eres. Ahora que se que todo va bien, me muero de ganas por verte la cara. Hemos visto tu columna como si fuera le raspa de una pescadilla de rosca, y tus brazos y tus piernas, y la cabeza... hasta al corazón... mejor dicho, lo hemos intuido, porque aún no soy capaz de distinguir tus piezas entre la nebulosa de una ecografía...

El camino que hemos recorrido es ya más que el que nos queda hasta poder verte, tocarte... pero todo llegará, no quiero apresurarme, quiero seguir tranquila... emocionada y tranquila

Hoy nos has hecho muy felices...cariño mio

viernes, 19 de noviembre de 2010

Cambios

Desde que no escribo han pasado muchas cosas. Antes de ayer me hicieron una eco en la que pude apreciar como mi guisante dejó de ser pepinillo para convertirse en aguacate, y se encontraba boca abajo -en eso se parece a mí- moviendo sus piernecillas pero no lo suficiente como para que pudiéramos ver lo que hay entre ellas; probablemente la próxima, dentro de apenas un par de semanas, podamos salir a dudas.

En estos cuatro meses y medio, perdí un kilo y he cogido otro, por lo que a efectos de peso estoy igual que antes, es decir, gorda. Por eso cuando la gente me pregunta que si se me nota algo, no sé decir, porque si bien es cierto que noto algún cambio mórfico, no lo es menos el hecho de que me cuesta distinguir la lorza del preñamiento. Ya se irá viendo.

Ha habido otros cambios, como que he pasado de odiar el vinagre (antes de) a matar por una banderilla. Amo los encutrtidos, ha sido un gran descubrimiento cogerle el punto a las cebolletas. Y no, no ha dejado de gustarme nada, no le he tomado asco a nada y no he tenido ningún antojo. Pero he pasado de comer con desgana a comer con apetito y a saborear cada alimento como si fuera el manjar más preciado.

Siguen creciendo los pechos, ese crecimiento es el más apreciable, y se ponen pesados de noche como un cólico de melones de Villaconejos. Curiosamente, también llevo unos dias notando cierto escozor en el ombligo, que por momentos toma el color de las cerezas. Parece que esto tambén es normal.

En contra de todo pronóstico, me he vuelto un poco pasota. Sigo las indicaciones de los médicos, y como hasta ahora todo va bien, cada sensación desconocida, cada cambio lo atribuyo a la propia naturaleza de la gestación, creo que es la única forma de no agobiarme ante tanta revolución.

Lo malo es que he empalmado una contractura con un catarro y el paracetamol no surte los efectos deseadaos, y me agobia estar en casa tanto tiempo, tengo ganas de trabajar ya. Probablemente el martes vuelva a la rutina.

Ya tengo un cajón lleno de ropita minúscula y preciosa, y muchas cositas "que te vendrán bien", pues hala, bienvenido sea todo, incluso esos jersecillos de punto amarillo limón que con tanto cariño se han hecho y tan poco me gustan.

Me hago pis cuando estornudo, me pica la barriga, me crece el pelo fuerte y ya no tengo tanto sueño ni tanta hambre.

PD: Ah, y dicen que estoy muy guapa y que por eso va a ser niño. Si finalmente es niña, pediré explicaciones.

martes, 14 de septiembre de 2010

Guisante boom boom

Breve y concisa. Esta mañana he visto a mi guisante, SUBIDON! Estoy de nueve semanas.
Ahora maratón de consultas y analíticas, sencillamente, tengo el corazón contento: mi guisante tiene un corazoncito que hace boom boom boom...

martes, 7 de septiembre de 2010

CeroLomo

La toxoplasmosis, esconde detrás de ese nombre endemoniado, el mal menor de renunciar a unas lonchitas de jamón, un buen surtido de ibéricos, o un filete vivo, como esos a los que acostumbra mi chico. No creo que me suponga un esfuerzo titánico, siendo como soy, mujer de queso.


Suena raro eso de mujer de queso hasta el punto que pareciera que soy un triángulo gigante y amarillento con agujeros por todas partes como esas porciones deliciosas de quesos holandeses que muestran las vitrinas de la mantequería de ElCorteInglés.


Queda claro, por tanto, que me refiero a mi predilección por el queso por encima del jamón y demás chacinas. Aunque en honor a la verdad, mato por un buen lomo embuchado como esos que me manda de ciento a viento mi querido Pedro.


Lo que me tiene asombradísima es la alucinante expansión de mis glándulas olfativas, al punto de sentirme triple perra: por vocación, por el cansancio, y por la rapidez con que detecto olores casi inadvertidos para el resto. A lo largo del día, me siento como Grenouille, el protagonista de El Perfume, salvando las distancias, claro.


Cada día descubro nuevas sensaciones, que ya no me parecen tan extrañas, lo que defino como un paso gigante en mi escalada hacia el Instinto Maternal. Hasta ahora yo era más de otros instintos más básicos, hablando de sexo, ¿qué es eso?


Tengo pendiente la ardua tarea de convencer a mi chico de que echar un polvito/polvazo no es perjudicial para el guisante, que consultado con madres recién estrenadas, parece ser que es comportamiento habitual en nuestros machos fecundadores  tras conocer la noticia. Dicho lo cual, anuncio públicamentge que quiero lomo, salami, pinchito, porque sé que hay manjares libres de toxoplasmosis capaces de recuperar placeres casi olvidados.

sábado, 4 de septiembre de 2010

Lo que necesita... es amor

Estoy harta de que se imponga un arquetipo para cada situación y de que el hecho de quedarse embarazada suponga una actitud determinada, que hoy por hoy, no tengo.

Hablo de libros que enseñan a ser madres, de centros comerciales dedicados en exclusiva al mundo del bebé, de cambios tan radicales después del nacimiento que impiden ver la tele, hacer el amor, tomar un café con las amigas o limpiar el baño.  No es ese el concepto que tengo de ser mamá.

Tengo la sensación de ser cuestionada por mi actitud, tan lejana a la de esas otras mujeres que parece que  nacen con el instinto maternal como un órgano más en el diminuto cuerpecito de una niña. No creo que tenga pedir disculpas por ello, pero ni he hablado con "mi guisante", ni me llama la atención comprar ropita ahora, ni me interesan los libros con fotos de fetos y consejos para averiguar el significado del llanto.

Ahora pienso en seguir las indicaciones de los médicos, en aprender a reconocerme distinta por momentos, en imaginar a quién se parecerá, en rezar -a mi manera- para que no me duelan las muelas ahora que un medicamento es el peor enemigo de mi cuerpo,  y en vivir la vida de la misma forma que lo he hecho hasta ahora.

Y no, no se me pasa por la cabeza -ni en sueños- convertir mi casa en un parque temático infantil. He sido tan feliz en mi infancia que si sueño con algo es con poder criar a mi bebé como me han criado a mí: con amor, respeto, y tonterias, las justas.

He tenido un mal momento pensando en que pueda parecer egoista e insensible, pero no lo soy. Quizás ocurra que hay demasiadas mujeres que por una infancia no feliz, por alguna frustración, por propio deseo o porque es lo que se impone, en su afán de darles lo mejor a sus bebés, piensan que lo mejor es lo material en abudancia.

Yo no pienso así.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Guaydelparaguaypapanamericano

Hoy estoy contenta. Si no fuera por lo que es, me marcaría un chuminero al ritmo del panamericano de Yolanda BeCool, que digo yo, que esos miramientos son ahora que me sé el percal, porque hace tan solo unos dias, ignorante del asunto, me marcaba yo unos pinos subacuáticos de padre y muy señor mío. Como dice el refrán, el que no sabe es como el que no ve.



Me encuentro serena, como la Williams, y en algo ha contribuido esa lluvia tranquila que ha caído hace un rato. Me dan ganas de ovillarme y cerrar los ojos y volar hasta caer rendida en brazos de Morfeo, pero esta silla, aún ergonómica, anatómica y Sinforosa, no deja de ser la silla de trabajo… y claro… no es plan aunque las ganas me sobren… madre mía que sueño!


Mi hermana, ejerciendo de madre en funciones y de tía experimentada, me cuida y me da caprichos que no pido, como esas patatas con carne que preparó ayer y tan bien me sentaron, o esa bolsita con un par de chupetes, un babero, y un peluche para el “guisante”.


Me llamó mi suegra para preguntarme que cuanto me medía la muñeca, y después de varias pruebas nada empíricas para determinar el sexo del bebé, pensé que esta sería una más, pero no, quería la medida porque me ha encargado una pulsera. ¿Será para los mareos?

He pasado por varias pruebas populares al estilo Grand Prix del esoterismo para saber si el guisante tiene pepe o cola, pero no hay quórum, con lo cual, la inexactitud de esta ciencia no saca de dudas a nadie. Eso a quien dude. Yo tengo muy claro por qué lo llamo guisante y no lenteja.

martes, 31 de agosto de 2010

Por delante y por detrás

Anoche tumbada en el sofá y mientras el Atleti linchaba al Sporting, tuve una sensación extraña, como si me estuvieran inflando un balón de playa de Nivea en la tripa; por un momento me sentí como quienes se meten el balón intragástrico para dejar de comer, y lo único que dejan es un buen puñado de euros en la clínica de rigor, porque el hambre es persistente y siempre que se marcha lo hace con intención de volver.




Llevaría un par de horas durmiendo cuando sentí como el balón pinchaba, vamos si pinchaba, que tuve que salir escopetada al baño porque me vaciaba por completo.


Se convirtió en romería nocturna de San Toilette esta diarrea inesperada y desbordante que hasta tiempo me dio en la soledad del trono de loza sanitaria a hojear unos comic de Mortadelo. Un horror.

Venía esta mañana de camino a la ofi con la parafernalia propia de estos estados sumamente embarazosos: unas toallitas húmedas por posibles desavenencias en la retaguardia, y una bolsa de plástico hermosa por si el traqueteo del coche provocaba el fatal desenlace del filetito de ternera que me cené ayer.


He bajado del coche como si hubiera quedado segunda dama de honor de Miss embarazo chungo, y he conseguido salvar la mañana con una manzanilla a sorbos y cuatro galletitas, pero no las tengo todas conmigo…

lunes, 30 de agosto de 2010

Caracoles con tomate

Persiste la angustia, que se expande como la lava de un volcán y va tomando distintas formas. Paso de la angustia propia de la náusea a la angustia insobornable de la incertidumbre: cómo será, llorará mucho, a qué hora abren los colegios, me crecerán más las tetas… y tantas cuestiones tan cercanas al ridículo que empiezo a tomarme en serio mi desquiciamiento hormonal.



Para estas cosas, y para muchas otras, los hombres son distintos, relativizan hasta el punto de restarle importancia a todo, que tampoco es normal, pero les hace más llevadera la situación, o por el contrario, cuando hablamos de cosas sencillas por habituales, tienen una tendencia natural a hacer un mundo de la nada.


Esta fue parte de la conversación que un recién estrenado padre y Jose tuvieron ayer:


- …Nada, tío, que me alegro un montón, ya verás como mola


-  Qué cabrón, oye tío, tu niño es igual que tú, pero en guapo… Lo que me extraña es que no se llame José María


- Oye tronco, tengo que darte un consejo muy muy importante, si no lo tienes en cuenta estás perdido


- Dime


- Unos caracoles con tomate son un antojo, un croissant a las cuatro de la mañana es hambre, que se levante ella…


Y siguieron hablando como hablan entre amigotes de temas tan trascendentales y profundos como el traspaso de Guti o la victoria del Atleti en Mónaco


Tiene su gracia el razonamiento, que las hay muy paponas y aprovechan la situación para hacer de sus contrarios unos auténticos esclavos, pero no es mi caso. Más bien al contrario.
En honor a la verdad, Jose siempre ha sido atento y solícito conmigo, y como era de esperar ahora no lo iba a ser menos, así que por el momento, puede estar tranquilo...


Esto de los antojos, yo creo, es una consigna entre embarazadas, un invento para sacar un mínimo beneficio en las atenciones de nuestros respectivos, es más, intuyo que mis antojos, de haberlos no serán de llevarse a la boca...


Se acaba de despertar Jose y me pregunta que si estoy bien.

- Si cariño, estoy bien...
- Qué guay, pues voy a bajar al "chino" que estoy de antojo


No, si lo que yo te digo...


jueves, 26 de agosto de 2010

Estamos en estado (de shock)

Llevaba varios días con esa sensación terrible de que en cinco minutos me bajaría la regla, con un sueño a la altura de mis habituales madrugones, con un dolor de tetas de tres pares de cojones, y hasta ahí, aguantando el tirón pensando que sería otro de mis desarreglos tan frecuentes desde el día "C", pero lo que colmó el vaso de mi mosqueo relativo, fue esa arcada brusca en mitad de la conversación con un cliente a la que prosiguió una carrera digna de 100 metros lisos camino del baño.


La angustia es angustiosa.


Decidí salir de la duda cuando llegara Jose, pero la duda adquirió tales dimensiones que a las 17'28 me planté en la puerta de la farmacia y esperé impaciente los dos minutos que tardó May en subir el cierre... algo menos tardé yo desde la puerta de la farmacia hasta mi cuarto de baño, que si llego a tardar un poco más tengo que colocarme el predictor en mitad de la calle porque se me escaba el pis a chorro vivo del ansia, vamos que si se me escapaba que dejé pringando entero el plastiquito y no había terminado de poner el capuchón al artefacto cuando atravesarón dos rayas la ventana con forma de corazón, y la otra, que es menos romántica, pero casi más efectiva.


Tuve en ese momento la sensación de que no se puede estar más acompañada estando tan sola como estaba, y lloré de miedo y de ilusión pero sobre todo de lo alucinante que es que un palillo te diga lo que quieres oir cuando más lo necesitas. Es flipante.


Seguí flipando cuando llamé a Jose y nada más decírselo entre sollozos y risas me soltó
- Me voy para allá.
- ¿Qué qué? No cariño, tu sales a tu hora
- ¿Pero estás bien?
- Vamos a ver Jose, que no estoy enferma
- ¿Y qué vas a hacer ahora?
- Pues hijo, voy al Dia, que hay que comprar algunas cosas...
- De eso nada, tu no vas sola
- No, si quieres llevo escolta...


En fin... una conversación gilipollesca e hilarante, propia de un momento de alucinación brutal.


Esta mañana he ido al médico con mi cacharrito y me han dado citas a tutiplén con profesionales varios de la obstetricia, que supongo que es lo más cansino del embarazo


Por lo demás, la familia está revolucionada, yo algo más tranquila, y perra, perrísima... no me levanto del sofá nada más que para hacer pipí, que es cada 10 minutos... en fin...